lunes, 10 de octubre de 2011

Epílogo FS1

EPÍLOGO

Chris estaba sentado en la barandilla del balcón, las estrellas brillaban especialmente esa noche. El pequeño abrazaba con fuerza un pequeño muñeco en forma de dragón de color rojo mientras tarareaba alegremente una suave canción.
Un cálido abrazo le llegó desde la espalda y unos labios le besaron suavemente la coronilla con una sonrisa traviesa. El pequeño se giró con una gran sonrisa y se lanzó a los brazos de su madre abrazándola con toda la fuerza con que era capaz. Ella le pasó la mano por el pelo despeinándolo tras bajarlo al suelo.
- ¿Qué haces fuera Chris? Vas a coger un resfriado.
Chris no respondió, tan solo sonrió y entró hacía el interior de la casa. No era un niño muy hablador y por lo general no le gustaba hablar de él mismo. Su madre entró detrás de él y le condujo a regañadientes hacía la cama. Chris se tumbó y se dejó arropar por su madre mientras acomodaba a su lado al pequeño dragón de peluche. Cuándo su madre se disponía a irse, Chris la agarró suavemente del brazo y tiró de ella.
- Mamá... He hablado con papá.- dijo Chris algo avergonzado.
- ¿De nuevo las estrellas?´- Chris asintió.- Considéralo un regalo de los dioses hijo mío. Tu padre cuida de nosotros desde allí arriba, estoy segura de que se siente orgulloso de ti. Cada día os parecéis más.-Chris se tapó más con las mantas para disimular su enrojecimiento.- Buenas noches hijo, que los dragones cuiden tus sueños.
- Buenas noches mamá...
Cuando Chris cerró los ojos, ella se quedó observándolo desde el otro extremo de la pequeña habitación. Realmente, Chris era hijo de su padre... Crecía fuerte y sano, aunque su palidez mostrase lo contrario. Era realmente similar a su padre, tenía los mismos rasgos faciales que él, y sus preciosos ojos azules harían que unos años más tarde, cualquier muchacha incauta, quedase atrapada en ellos. A pesar de parecer un niño normal, cualquiera que se fijase detenidamente en él, observaría dos detalles curiosos. La melena del muchacho, que le llegaba algo más allá de los hombros, cayendo finamente como una catarata, no era tan solo del color castaño del que había gozado su padre, sino que tenía las puntas enrojecidas como la llama más ardiente. Además, esa melena tenía una función oculta, ocultar dos espirales que crecían con fuerza en el cuello del muchacho, como si fueran un tatuaje. Dos espirales rojizas, signo de la familia real de las sombras.

Rene apareció entonces en la estancia y con una mirada indicó a Nadia que saliesen fuera. El paso de los años no les había afectado mucho, después de todo, seguían siendo muchachos de veintipocos años. Rene señaló con la mirada al cielo.
- Hoy hace cinco años desde el día fatídico, y tu sonrisa no ha mejorado desde entonces Nadia. Parecía que el nacimiento de Chris te alegraba, pero pasan los años y no recuperas esa energía de antaño. ¿Qué puedo hacer por ti?
- Nada Rene, no puedes hacer nada, ya has hecho suficiente. A pesar de la perdida de Hatsu, él sigue estando presente en mi vida día a día, y Chris cada día se parece más a él, el solo hecho de ver a mi hijo me hiere y me reconforta a la vez.
- Sé a lo que te refieres Nadia, créeme... Pero hemos de seguir adelante, por nuestros hijos, de nada sirve estar triste.
- No es la tristeza lo que más daña a mi corazón ahora, Rene. Hatsu me ha hablado en sueños, nuestra pacífica vida va a terminar pronto. Darchi conoce la existencia de Chris...
- ¿Cómo? ¡Me encargue personalmente de dictaminar que nadie dijese nada acerca de tu embarazo!
- Quizás un infiltrado, no lo sé Rene. Pero no quiero causarte más problemas, suficiente os costó a ti y a tu hermano pactar con las sombras.
- ¿Y que pretendes? ¿Entregarte a Darchi?- preguntó Rene alarmado.
- ¿Qué otra cosa puedo hacer Rene? Darchi cuidará bien de Chris, esta desesperado por hacerse con él. ¿Qué mejor propaganda que un príncipe perdido que fue retenido por los chamanes? ¿Entiendes el problema que acarrearía eso a la aldea?
- Lo entiendo.- dijo Rene tras meditar unos segundos.- Es un gesto muy noble por tu parte Nadia.
- Te debo mi vida y la de mi hijo Rene, y ya me arrepiento de suficientes actos de mi pasado. Al menos quiero crear un buen futuro para todos nosotros. Chris estará bien con su abuelo, y mientras no ocasione problemas seré tratada bien por Darchi, después de todo... él nos quiere, a su manera. No creo que le quiera hacer ningún daño a Chris.
- A pesar de eso, este hecho cambiará la vida de Chris, Nadia, las mismas estrellas lo anuncian con claridad esta noche. Es incierto el futuro que depara a nuestros hijos.
- El futuro siempre ha sido incierto Rene, nosotros mismos somos un claro ejemplo de eso.
- ¡Déjate de formalidades y dame un abrazo!-Los dos compañeros se abrazaron con ternura y tras separarse, Rene le dedicó su mejor sonrisa.- Qué la diosa Pharm ilumine vuestro camino, Nadia. Siempre tendréis un hogar y ante todo, un amigo en Mito. ¡Y más te vale escribirme de vez en cuando!
- Te echaré de menos Rene, de verdad.- Nadia sonrió pícaramente.- Y, descuida, ¿Cómo iba a enterarme sino de lo que hacen Lara, Manu, Zell y Christian?
- ¡Pero serás cotilla!
- Nos vemos, Renegado. Vigila tus espaldas, no sea que una pelirroja intente asesinarte.

***

A la mañana siguiente, unas nubes negras rodearon todo Mito. Para ese entonces, Nadia ya aguardaba temerosa a la salida del pueblo, con Chris en brazos. El muchacho no entendía nada y no paraba de llorar preguntando por su mejor amiga y todo lo que dejaba atrás. Nadia trataba de animarlo, contándole que iba a ir a vivir a un gran palacio, donde no le faltaría de nada y gozaría además de la compañía de su abuelo, que los había encontrado después de cuatro años.
Chris se limitó a seguir llorando en los brazos de su madre mientras se alejaban encima de un gran dragón negro. El pequeño mantenía las manos alzadas al cielo y repetía una y otra vez el nombre de su padre, esperando algún tipo de ayuda.

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Este epílogo lo escribí hace aproximadamente un año,  pero apenas lo encontré hace cinco días, y me hacía ilusión compartirlo con vosotros. Muy provablemente, este cambiara, pero a pesar de todo,  era un final muy digno para una pareja tan importante de persoajes como son Nadia y Rene.

¡Espero tener pronto terminado el capitulo 1! Mientrastanto, disfrutad del que era el final de La canción Mitrense, y el principio de los Elegidos.

¡Nos vemos por Igniel!
Anna, Nuski, Nadia

1 comentario:

  1. tia se que t'he promès que el llegiria. Aquest finde que ara no tinc temps però volia fer-te veure que m'he passat. Et segueixo per aqui. Un petonet!!

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